ANTONIO SKÁRMETA
En el momento de la entrevista, Skármeta vivía en Berlín. Nació en Chile el 7 de noviembre de 1940. Sus cuatro abuelos eran yugoslavos, concretamente de la isla de Brač. Su abuela, quien le contaba historias en una lengua que mezclaba el dálmata y el español, fue su primera gran influencia narrativa. Más tarde, se mudó a Buenos Aires con su familia y fue entonces cuando desarrolló su gusto por el fútbol, algo que marcaría su literatura.
Skármeta menciona su temprano interés por el cine y la literatura estadounidense (por la heroicidad de la misma y la motivación de los personajes por vivir nuevas aventuras), el cual combinaba con la tradición clásica. Asimismo, comenta que sabía inglés porque lo aprendió escuchando rock and roll.
Se define como un escritor que buscaba capturar la cotidianidad del pueblo chileno. Hizo teatro y ganó dos premios como director. Skármeta decidió hacer teatro porque quería experimentar con el lenguaje y la gestualidad corporal. Tuvo interés por el teatro español clásico. Según cuenta en la entrevista, se introdujo en el teatro por el gusto por el trabajo colectivo, ya que él se considera una persona de vida solitaria e individualista, con intereses muy concretos. Aunque, finalmente, dejó el teatro porque su pasión por el lenguaje y la literatura era más fuerte.
Durante el gobierno de Salvador Allende, Skármeta tuvo una participación activa en el ámbito cultural de Chile. Su papel como director del Departamento de Literatura de la Universidad de Chile le permitió trabajar en la democratización del acceso a la literatura. Esto se vio frenado por el golpe de Estado de 1973, que le obligó a exiliarse a Alemania.
Skármeta menciona que utiliza su escritura como herramienta para mantener viva la memoria de su país. Soñé que la nieve ardía retrata el espíritu de la juventud chilena y la tragedia de la ruptura democrática. Asimismo, habla de su relación con la figura de Neruda, que era más humana que literaria. Esto daría origen a la creación de Ardiente Paciencia, conocida mundialmente por su adaptación al cine como El cartero de Neruda.
Por último, cabe mencionar que la literatura de Skármeta destaca por el uso del humor y la ternura para tratar temas violentos como la persecución o el desarraigo. Para él la vitalidad y la alegría de vivir son esenciales en su obra. Skármeta busca una complicidad inmediata con el lector, centrándose en la emoción y la humanidad de sus personajes.


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