PRÁCTICA 1. MIS 10 HERRAMIENTAS EDUCATIVAS DIGITALES


  1. Páginas para la creación de apoyos visuales.

Es realmente fácil aprender a utilizar páginas como Canva por su diseño intuitivo, por lo que tanto profesores como alumnos pueden aprovecharlas sin problema. En el caso concreto de esta web, el balance entre esfuerzo y resultados es muy favorable para el usuario, dado que cuenta con numerosas plantillas prediseñadas que reutilizar, además de instrumentos de edición sencillos pero visualmente atractivos A esto hay que sumar la posibilidad de trabajar de forma colaborativa en un mismo proyecto y de diseñarlos y exportarlos en distintos formatos. Además, solo algunas funcionalidades, sobre todo aquellas que emplean la IA, requieren de una suscripción de pago, por lo que resulta accesible a cualquiera con conexión.En cuanto al uso personal que hago de ellas, tanto en mi experiencia docente como estudiantil empleo a menudo webs como Canva con el fin de sintetizar información y elaborar un guion como soporte para mis intervenciones, como alternativa al uso de libros de texto.


  1. Webs para la creación de juegos y recursos lúdicos.


La mayoría de ellas tan solo solicitan un registro para comenzar a crear recursos con los que atraer al alumnado con fórmulas sencillas de ludificación. Los ejemplos que más he utilizado, sobre todo como alumno, han sido Word Wall y Kahoot!. El primero tiene especial relevancia en nuestro ámbito, puesto que la mayoría de dinámicas que propone tiene relación con el aprendizaje de lenguas. Además, como sucede con Canva, cuenta con plantillas que simplemente hay que rellenar con los contenidos que uno desee. En el caso de Kahoot!, es probablemente la herramienta digital de este estilo con mayor popularidad, hasta el punto de haber alcanzado la categoría de meme por el abuso que se hace de la web como recurso. Sin embargo, que esté algo manida no implica que no pueda ser útil, sobre todo teniendo en cuenta que, en su clase, es la que cuenta con un diseño más atractivo. Sin embargo, aunque he disfrutado de su uso como alumno en curso de idiomas y en el instituto, a la hora de impartir clase tiendo a emplear medios analógicos para la elaboración de juegos y dinámicas como las que ofrecen estas webs.



  1. Webs y programas que utilicen la inteligencia artificial.

Naturalmente, a la presencia de la IA en otras webs orientadas a la didáctica, como sucede con Canva, hay que sumar aquellas que sencillamente proponen herramientas de inteligencia artificial con las que sintetizar y trabajar información. Una de las más conocidas y la única que he utilizado a título personal es NoteBook, adquirida recientemente por Google. De nuevo, casi todas sus herramientas pueden utilizarse de forma gratuita y la interfaz es muy practicable para cualquiera, sin necesidad de poseer conocimiento alguno sobre el funcionamiento de la IA. Además, esta página en particular, ofrece la posibilidad de trabajar únicamente con documentos importados desde el sistema del usuario, por lo que reduce las posibilidades de generar información errónea o de inventarla, como ocurre a menudo con otros programas de IA abiertos al uso de fuentes de Internet fuera del control de quien la usa.

Huelga decir que webs como NoteBook se multiplicarán y perfeccionarán a un ritmo vertiginoso en los próximos años conforme al desarrollo de la IA.



  1. Museos digitales y aplicaciones o páginas webs especializadas en el mundo del arte.

Otra clase de web que utilizo a menudo en relación con la didáctica son aquellas enfocadas en la difusión de artes visuales. Tradicionalmente, entrar en contacto con ciertas obras de forma libre era una actividad que se reservaba al alumnado únicamente cuando existía la posibilidad de visitar un museo de forma presencial, con la carga económica y de tiempo que ello supone. Hoy en día muchos museos nacionales e internacionales ofrecen en su páginas web visitas virtuales sin coste que permiten acceder a sus colecciones de forma orgánica –dentro de los límites de lo virtual–. Una simple búsqueda me ha llevado a recorridos virtuales por las salas del Louvre, el Prado o el Reina Sofía. De hecho, muchas instituciones no solo se abren al visitante digital, sino que diseñan y proponen en sus páginas recursos y explotaciones didácticas para estudiantes.




Más allá de los propios museos, existen plataformas como Historia-Arte.com que ofrecen un catálogo de obras clasificadas y comentadas por especialistas, que he utilizado como vía para conectar la literatura con otras artes.



  1. Bibliotecas digitales.

Llevando el último ejemplo al ámbito literario, resulta muy sencillo encontrar bancos de libros en formato digital. Obviando las webs pirata, algunas instituciones han diseñado sus propias bibliotecas digitales. Tal es el caso de la Universidad de Alicante y su Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, dotada de portales específicos para corrientes y autores con ingentes documentos y obras literarias digitalizadas y cuya supervisión corre a cargo de profesionales universitarios. Naturalmente, conozco y utilizo este recurso desde prácticamente el día en que ingresé en la UA.




Otros proyectos similares no dependen de instituciones pero ofrecen de igual modo, gracias a la colaboración de sus usuarios, miles de libros en formato digital de forma legal, gracias al hecho de restringir su campo a escritores cuyos derechos de autor han caducado. Dentro de este género, Proyecto Gutenberg es probablemente el más conocido y bien dotado.



  1. Plataformas de vídeo.


Se trata de uno de los recursos didácticos de Internet por excelencia. En particular el uso de YouTube es casi omnipresente en cualquier aula, más aún tras el proceso de digitalización de la educación que se está llevando a cabo, al menos en España.

En este caso, podemos encontrar materiales de prácticamente cualquier tipo, tanto en formato como en calidad, por lo que es tarea del profesorado identificar cuáles pueden ser verdaderamente útiles y valorar cómo utilizarlos, pues resulta tentador ceder espacio a materiales prefabricados y renunciar a utilizarlos como herramienta personalizada.


Mención aparte merecen los repositorios que ofrecen canales de televisión, que, con el paso de los años, han restringido el acceso a muchos de sus archivos como consecuencia de la adopción de un modelo de suscripciones de pago similar al de servicios de vídeo bajo demanda como Netflix.



  1. Servicios de almacenamiento personales


Al igual que existen bibliotecas digitales con recursos externos, cualquiera puede formar su propio archivo personal con plataformas como Google Drive. De nuevo, su capacidad de almacenamiento en la nube es suficiente sin tener que pagar y sus herramientas permiten organizar documentos de distintos formatos de manera sencilla. Elaborar portafolios a los que acceder desde cualquier dispositivo conectado a Internet ahorra muchos dolores de cabeza a millones de trabajadores y estudiantes, como es mi caso desde que comencé a trabajar con documentos digitales al entrar en la Universidad. Sin embargo, cabe añadir que, debido a las limitaciones que impone la minoría de edad del alumnado de secundaria, programas como Drive no entrarían dentro de las posibilidades en este contexto. No obstante, aunque desconozco ejemplos concretos, existen programas cerrados que protegen la privacidad del menor y que pueden ayudarlos a mantener organizados sus documentos en una era en la que el material físico parece haber quedado relegado a un segundo plano.



  1. Diccionarios digitales.


Uno de los complementos fundamentales para cualquier clase de lengua es el diccionario. Teniendo en cuenta que esta clase de obras, dentro del conjunto de la escritura en papel, han quedado particularmente obsoletas, no queda más que entregarse a los diccionarios digitales.


Naturalmente cabe mencionar la versión en línea –tanto la web como la app– del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, pero no deben perderse de vista otros recursos que ofrecen en su web como el Diccionario de americanismos o el Diccionario panhispánico de dudas, perfectamente utilizables en clase. En relación con este último diccionario es reseñable el impacto de la Fundéu y los artículos con los que pretende aclarar dudas en torno al uso del español. Los consultorios que ofrecen tanto la Fundéu como la RAE son, además, herramientas que cualquier alumno o alumna de secundaria debería conocer, por lo que me he encargado de difundirlas durante mi periodo de prácticas.






  1.  Repositorios académicos.


Cualquier universidad cuenta hoy en día con un archivo de trabajos académicos elaborados por sus investigadores y estudiantes, lo que incluye números completos de revistas especializadas. Es el caso de la Universidad de Alicante y su RUA, a menudo utilizado como referencia por su alumnado en el proceso de elaboración del TFG o el TFM. 

Otras instituciones, como la Universidad de La Rioja, han ampliado sus archivos académicos incluyendo trabajos de terceros, por lo que portales como DialNet, desarrollado por esta universidad, forman parte del día a día de cualquier joven investigador, gracias a su completitud y a la simplicidad de su interfaz. 


Aunque tales recursos comienzan a utilizarse a menudo durante los estudios superiores, como es mi caso, convendría presentarlos a estudiantes preuniversitarios en armonía con la vocación investigadora que se pretende transmitir al alumnado actual mediante metodologías activas como el Aprendizaje Basado en Proyectos, tan promocionado en la educación española en los últimos años.




  1.  Blogs


Sin duda, uno de los formatos clásicos de Internet. De forma similar a lo que ocurre con los servicios de almacenamiento en línea, la creación de un blog permite organizar las tareas realizadas y crear un portafolio digital a partir de un diseño propio que puede elaborarse gracias a multitud de webs especializadas: Blogger, Wordpress, Google Sites, etc.


Además, puede servir como invitación al alumnado a desarrollar sus intereses y a compartirlos con el resto de la clase. Su condición pública, por otro lado, favorece la interacción entre estudiantes, dinámica que, controlada por el docente, puede servir de ejemplo positivo en contraste con el intercambio de mensajes poco reflexivo que abunda en la mayoría de redes sociales.



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